Para nadie es fácil recibir el diagnóstico de Diabetes Tipo 1, en especial si se trata de nuestros hijos o de algún ser querido. No todas las personas lo reciben de la misma manera. Las personas pueden presentar distintos aspectos emocionales tras el diagnóstico, entre ellos la negación, miedo o ansiedad, ira o enojo, tristeza. Lo primordial, lo más importante es tomar el control de esta condición que, si bien es bastante seria, puede controlarse y las personas pueden vivir vidas plenas.

Hay que comenzar por educarse y por ello es imprescindible contar con un educador en diabetes que nos enseñará todo lo relacionado a la diabetes y cómo controlarla. También se necesita de un nutricionista que nos oriente en cómo llevar una alimentación sana, que en realidad no es distinta a la forma como deberíamos alimentarnos todos, tengamos diabetes o no.

Ahora bien, ¿en qué consiste el tratamiento? El médico endocrinólogo es el profesional que debe indicar el tratamiento adecuado. No todos los organismos son iguales y por lo tanto los tratamientos son individualizados. Hasta la fecha, a pesar de que se están haciendo una innumerable cantidad de investigaciones para curar la diabetes tipo 1, lo cierto es que aún no se ha descubierto una cura como tal. Por lo tanto el único tratamiento para la diabetes tipo 1 es la insulina.

Se necesitan dos tipos de insulina, una basal (o de acción prolongada) y una rápida que es utilizada para corregir hiperglicemias y para cubrir los alimentos que ingerimos.

El tratamiento es individualizado y solo el médico es quien puede indicar el curso a seguir, así que nos vamos a centrar en los tipos de insulina, para qué sirven y su rango de acción.